«Hay dos marcos de empleo claramente diferenciados. Por un lado los francotiradores pueden formar parte de equipos operativos infiltrados profundamente dentro del territorio enemigo, o por el contrario pertenecer a unidades convencionales y llevar a cabo sus actuaciones en las inmediaciones del área de despliegue de las mismas.»
Actualmente, los equipos de francotiradores, están dotados con calibres de 7,62 ó 12,70 mm. Evidentemente, los primeros sólo serán empleados contra personal a descubierto o vehículos sin coraza, mientras que los segundos podrán atravesar la armadura de transportes acorazados. Esto debe de se7, 62 mm.r tenido en cuenta desde el principio, dando por sentado que el enemigo contra el que se llevan a cabo las acciones que a continuación se detallaran, es vulnerable al tipo de arma empleada contra él. A la hora de asignar francotiradores a una unidad también se tendrá en cuenta el tipo de armamento que ésta tiene en dotación. Equipos dotados con 7, 62 serán menos rentables en fuerzas mecanizadas, ya que dicho armamento dispone de un alcance inferior al de las ametralladoras de 12, 70 que montan los transportes acorazados. Por contra, las unidades ligeras emplearán fusiles de 12, 70 para defenderse de aquellas que constituyen su mayor amenaza: las mecanizadas y acorazadas.
El francotirador, entra en en juego mucho antes de que los infantes de primer escalón establezcan con buena posición y mimetizado en contacto con el enemigo, y ello porque abandona con frecuencia la protección del despliegue propio para buscar al adversario. Si a esta localización avanzada y privilegiada (que es escoger buenos campos de tiro obtendrá así mismo buenos sectores de observación), añadimos un equipo excepcional para localizar y abatir objetivos (catalejo, prismático y visor del arma), obtendremos una ambivalencia de este combatiente directamente proporcional a su grado de instrucción. Todo jefe de unidad que cuente con francotiradores dispone, a su vez, de observadores en potencia dotados con medios apropiados y emplazados en situaciones inaccesibles para otros combatientes menos especializados. Aparecen, por lo tanto, posibilidades de empleo complementarias que según la valoración de la situación que haga el jefe de unidad, pueden llegar a ser prioritarias sobre las de fuego propiamente dichas.
Al hablar de francotiradores, no siempre tiene sentido encasillarlos en situaciones tácticas de ataque o defensa ya que estos combatientes pueden hacerle prohibitivo al enemigo la utilización de un itinerario tanto en ambientes ofensivos como defensivos, desarrollando su acción en ambos casos en contextos hostiles. Cabe destacar, por tanto, que la distribución realizada en este trabajo entre acciones ofensivas y defensivas de ningún modo es rígida.
Una unidad que se acerque al enemigo puede emplear a sus francotiradores para reforzar su seguridad a vanguardia, flancos o retaguardia. En cada una de estas posibilidades, las misiones que se les encomienden serán las propias de una seguridad de combate (evitar la sorpresa y despliegues prematuros, sustraer el grueso de la acción del enemigo, etc.) No resultaría lógico que en misiones de seguridad una unidad en movimiento, los francotiradores se desplacen al mismo ritmo que el grueso. Este combatiente será útil si consigue localizar al enemigo antes de ser visto por él, cosa imposible de conseguir mientras no permanezca parado en un buen observatorio, dominando las avenidas confluentes sobre el itinerario del grueso y aprovechando las ventajas que proporciona un buen enmascaramiento.
El avance de un francotirador ha de hacerse por lo tanto mediante saltos, aprovechando los altos de la unidad para adelantar su posición, desplazándose lentamente para no atraer la atención de posibles observadores enemigos instalados en la zona. Por lo tanto se puede deducir que el empleo de los francotiradores en misiones de cobertura a tropas en movimiento, no sera una labor continuada a menos que se cuente con el apoyo de helicópteros de transporte. Sin ellos, estos equipos no pueden progresar al mismo ritmo que las unidades que protegen, por lo que una vez que éstas alcancen la zona donde se despliegan los francotiradores, se replegaran sobre el grueso, vanguardia o retaguardia, continuando su movimiento hasta que la unidad vuelva a detenerse y ellos consigan adelantarse de nuevo.
Al ser despliegue de francotiradores anterior a la presencia de las unidades en la zona, aquellos pueden asumir también misiones de jalonamiento, facilitando no solo la aproximación si no también la organización de los ataques, orientando la entrada en posición de armas de apoyo o señalizando los itinerarios a seguir por facciones envolventes. Su observación continuada sobre los objetivos, así como su conocimiento del terreno, le aportarán al jefe de unidad, una información valentísima para montar su maniobra.
La misión propia de los francotiradores dentro de un contexto ofensivo será la de mantener el contacto con el enemigo. Esto supone que dichos combatientes se trasladarán con antelación a la futura zona de acción de la unidad que los destaca, pudiendo desarrollar en en ellas las siguientes actuaciones:
La actividad de los francotiradores puede restringir, e incluso hacer prohibitivas las siguientes acciones de una unidad en defensiva:
También dentro de esta fase del combate podríamos incluir las acciones contra-francotiradores que se detallarán más adelante, especialmente los reconocimientos por el fuego como medio de obtener información.
En el marco de una acción ofensiva, una prioridad típica en la eliminación de objetivos podría ser la que se detalla:
Dentro del marco de su unidad y en una acción de ataque, el francotirador constituye un elemento de fuego que el jefe de unidad coordinará con aquellos otros que dispone. Un francotirador con fusil 7,62 mm. contribuiría a la acción con alcance similares a los aportados por las ametralladoras ligeras, si bien con una precisión mucho mayor. En todo caso, puede observarse que su rendimiento no será el mejor por cuanto constituye un elemento sustituible.
Un francotirador dotado con un fusil de 12,70 mm. si representara una buena contribución a la base de fuego de una unidad motorizada, compaginando su acción con la de los morteros, complementando perfectamente el efecto de sus proyectiles (uno bate zona y otro incide sobre objetivos muy precisos). Evidentemente, un fusil de 12,70 en una unidad mecanizada supone un apoyo cualitativamente menor, por cuanto que los vehículos mecanizados ya están dotados con ametralladoras de 12,7 Barrett M82A1 – 12,70 mm.0. En cualquier caso, completará con su precisión la potencia de fuego que aportaran aquellas.
En ataques a posiciones fuertemente organizadas, la capacidad del francotirador de batir objetivos reducidos puede ser muy valiosa, ya que permitirá neutralizar las aberturas de abrigos y fortificaciones desde donde el enemigo nos observa y dispara. Igualmente, tal aptitud podría ser empleada contra los elementos de visión o iluminación de los medios acorazados y mecánicos enemigos, si bien la dificultad del tiro exigirá que tales vehículos se encuentren detenidos preferiblemente. En este tipo de acciones, los francotiradores se desplegarían más retrasados que los primeros escalones de las unidades aprovechando el mayor alcance de sus armas lo que les permitirá reaccionar mejor contra la maniobra enemiga, al mismo tiempo que facilitarán la identificación de sus objetivos al no encontrarse tan imbuido en el combate. Tras la conquista del objetivo los francotiradores deben contribuir a la consolidación del mismo, pudiendo formar junto con las ametralladoras el esqueleto de la defensa.
Las siguientes acciones son propias de Unidades de Operaciones Especiales, porque suponen una mayor infiltración en territorio enemigo, representando unas distancias de empleo impropias para unidades convencionales. Si los francotiradores consiguen infiltrase tras las posiciones defensivas del primer escalón del enemigo, su acción cabría extenderse a los siguientes objetivos:
Las mismas acciones de observación señaladas para los francotiradores de unidades convencionales son aplicables a las unidades de Operaciones Especiales, si bien su diferente localización dará lugar a informaciones cualitativamente distintas, ya que los medios y modos de empleo varían según la proximidad de la linea de contacto.
En un despliegue defensivo, una actuación propia de los francotiradores sería la ocupación de la linea de vigilancia, desarrollando en ella los mismos cometidos que el resto de fuerzas que la constituyen. Si lo que se trata es evitar que el enemigo obtenga información sobre nuestra entidad o despliegue, la actuación exclusiva de francotiradores puede hacer desistir de su avance a las patrullas de contacto. Es quizás en estas situaciones defensivas donde la función del francotirador como observador avanzado resulta más ventajosa, especialmente si se ha dejado rebasar por el enemigo, ya que en tales casos constituirá el elemento del mando en mejores condiciones para corregir el fuego, designar objetivos o simplemente informar sobre el adversario.
Una unidad de francotiradores actuando coordinadamente puede llegar a hacer prohibitiva al enemigo su progresión por un itinerario. Un adecuado escalonamiento en sus posiciones y fuegos, completados a su vez con obstáculos naturales o artificiales, más apoyo de morteros, artillería o helicópteros desencadenados a petición, permitirán al Mando atender a la amenaza que suponen las posibles avenidas enemigas de utilización poco probable cuyo bloqueo no sea posible por otras fuerzas, al no disponer de ellas. La acción de los francotiradores, si bien no definitiva, ralentizará de forma importante el movimiento enemigo obligándole desplegar, permitiendo la actuación de reservas propias en la zona. Dicho empleo resultará especialmente adecuado cuando se trate de proteger los flancos propios o de cubrir intervalos entre posiciones excesivamente separadas.
La acción de los francotiradores, si bien no definitiva, ralentizará de forma importante el movimiento enemigo obligándose desplegar, permitiendo la actuación de reservas propias en la zona. Dicho empleo resultará especialmente adecuado cuando se trate de proteger los flancos propios o de cubrir intervalos entre posiciones excesivamente separadas.
Cuando la acción se desarrolle sobre un itinerario por donde se espere el avance enemigo, la finalidad buscada será retardar su avance e iniciar su desgaste antes de establecer contacto con el primer escalón propio. Si el hostigamiento de itinerario se realiza sobre un enemigo que progresa a pie, hay que considerar que el número de acciones de fuego pueden ser reducidas, pues una vez rota la sorpresa, el enemigo tendrá la posibilidad de adoptar despliegues más diluidos, apoyar su avance con fuego o abandonar el itinerario seguido adoptando otro paralelo o campo a través. Cuando el hostigamiento se realice sobre columnas motorizadas el rendimiento será mayor, ya que los primeros vehículos destruidos constituirán un obstáculo para los demás, complicando su capacidad de maniobra, pasando a ser blancos estáticos o semi-estáticos.
Propiamente defensiva será la actuación de francotiradores en apoyo al repliegue de su unidad. Su intervención ha de ser anterior a la de los destacamentos retardadores, presentando su acción la forma de un hostigamiento sobre el itinerario utilizado por el enemigo.
En ofensiva: La presencia previa de francotiradores en la zona, reviste en esta situación especial importancia, pudiendo llevar a cabo las siguiente actuaciones:
En defensiva: Aquí su acción revestirá una gran importancia debido a su capacidad para:
Si bien las acciones expuestas no son exclusivas del combate nocturno, en dichas circunstancias revisten importancia especial ya que el enemigo normalmente depende del factor sorpresa. Además, las posibilidades de observación de los francotiradores son muy superiores a las de los combatientes normales. Por otra parte, aún cuando la noche reduce los alcances efectivos de los francotiradores, éstos también se beneficiarán de las facilidades que la oscuridad ofrece a su ocultación. El enemigo no podrá deducir las posibles posiciones de tiro que le amenazan al resultarle imposible observar el terreno. Así mismo, los problemas de control del personal complicarán notablemente cualquier intento de reacción. Por el contrario, una vez realizado el fuego, el fogonazo puede delatar más fácilmente al francotirador, sobre todo si el enemigo está dotado de intensificadores de luz.
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