Por: Rasczak de Warwolves
Como ejemplo a lo largo del presente artículo, iré exponiendo hechos que acontecieron una de las últimas veces que hemos jugado aquí.
Pués bien, el caso es que el pasado domingo, como prácticamente todos los domingos que se precien, fuimos a echar la partidita de rigor. Nadie podía sospechar el horror que acechaba (salvando a los que no les ocurrió nada, yo me puedo considerar afortunado por solo haber tenido un tirón en el hombro) en cada recobeco de nuestros cargadores de combate. bueno, la cosa empezó más o menos normalita, a Mac, que fué el primero en caer (en cuanto a catástrofes) se le encasquilló el MP5, bueno, eso es algo que suele pasar, pensamos todos. Y seguimos como si nada; hombre, como si nada, no, que fue cuando a mi me dió el tirón y me cagué en to lo que se menea (buuuu, madiquitaaaa), pero eso es otra historia. El caso es que al cabo de poco tiempo y nada más comenzar la segunda partida de la mañana (porque para más escarnio, estuvimos jugando por la mañana, con la que caía), otro fusíl sufre un encasquillamiento, seguido de otro en unos pocos minutos. Y otro, y otro. La verdad es que fue una mañana nefasta para los fusiles, que los hubo que hicieron ese característico ruido que hacen cuando los engranajes sufren (si lo has sufrido, ya sabes a lo que me refiero y si no, considerate afortunado y creeme cuando te digo, porque este sonido no se puede explicar, que cuando lo escuches, recordarás mis palabras justo después de pensar «¡Ups!»). Después de hacer un recuento de encasquillamientos y catástrofes, caímos en la cuenta de que los que habían sufrido algún contratiempo, eran los que habían cargado sus armas con bolas de calidad tristemente lamentable, excepto yo, que lo de mi hombro no tuvo una explicación formal satisfactoria (pero bueno tío, menudo protagonismo que se gasta el notas este, si lo del dichoso hombro ni siquiera tiene que ver con el artículo). Aunque la sorpresa del día vino cuando haciendo pruebas de disparo, Mac sufrió el caso más extraño que nunca habíamos visto, ya que una bola que afortunadamente se quedó atascada en la salida del cargador, llevaba incorporada UNA GRAPA. Si si, una grapa ni más ni menos, y a Dios gracias, que se quedó en el cargador, lo que hubiera podido hacer con los mecanismos del subfusíl.
Finalmente, después de toda la catástrofe (no, ahora si que no voy a nombrar mi hombro), el grupo de damnificados decidió en bloque que ya era hora de velar un poco por la seguridad de sus mecanismos de disparo y comprar bolas de una calidad sensiblemente superior a la que utilizaban hasta el momento y aunque suponen un gasto superior a las anteriores, representan un gasto preferible al hecho de reventar el fusilaco.
En fin, ahí queda una experiencia más, donde al final nos encontramos con 8 encasquillamientos entre varios en la misma mañana en un intervalo inferior a 3 horas, mientras que los que utilizamos bolas de categoría íbamos lo que se dice de bolas.
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